La clarividencia es una habilidad que va más allá de lo natural. Es una percepción extraordinaria que nos permite anticiparnos a los eventos a través de visiones relacionadas con el pasado o futuro de las personas que nos contactan. En un regalo dado al nacer y que hemos desarrollado, perfeccionado y trabajado para revelar con precisión y exactitud los mensajes que recibimos del mundo espiritual. Los videntes naturales no usan letras ni ninguna otra mance. Podemos canalizar tu energía para conectarte con la respuesta que estás buscando.

La verdadera videncia sin cartas es un puente directo para abrir los caminos del alma, deshacerse de los problemas, de todo ese dolor que reprimes y no te deja avanzar. Es ese sexto sentido el que aceptamos como parte de nuestra vida, permitiendo que todas nuestras capacidades mentales se expandan y crezcan, adquiriendo una dimensión más real, más humana. A través de mi consulta podrás aclarar tus dudas, eliminar la desconfianza, descubrir tus opciones y abrir las puertas de la felicidad que crees que está negada.

Acércate, soy Maribel y trabajo la verdadera videncia sin letras. Ven, te ayudo a encontrar tu camino.

Clarividencia en el mundo real

Desde pequeño comprendí que era diferente a los demás niños del colegio. Cuando jugábamos a adivinar, él siempre tenía la ventaja. Avanzaría en cualquier juego en la medida en que nadie quisiera jugar más. Era una condición que no podía controlar.

Cuando comencé a ver cosas que no podía explicar, sentí la necesidad de profundizar mucho más. Comencé en el estudio de las ciencias ocultas, para comprender el esoterismo en su conjunto, las nociones sobre las estrellas y caminé por el camino de la parapsicología. También me adentré en el mundo de las cartas, buscando interiorizar todas esas cosas maravillosas que me fueron reveladas, pero entendí que esas cosas del tarot no me fueron dadas.

Las visiones que despiertan en el mundo de un vidente no se pueden medir con nuestra conciencia racional. A medida que crecemos dentro de este proceso, aceptamos el matiz espiritual que emerge y aprendemos a identificar los signos claros que se muestran detrás de una visión, antes de comprender su naturaleza predictiva. Para mí es como el flash que acompaña a una fotografía, que te deslumbra, te ciega, pero no dejas de ver todos los detalles de la obra, entender los rincones más oscuros e interpretarlos.

Cuando comienzas a llamarte a ti mismo un “vidente”, muchos quieren etiquetarte sin entender que esto no es obra del azar. Que después de mucha práctica y desarrollo mental puedo controlar dónde pongo esa energía, cómo canalizar esas sensaciones. Entendí que somos producto de un gran concierto espiritual y llegamos a este plano, con este regalo, con la mejor intención de ayudar. Si alguien me pregunta: ¿Qué estás haciendo? Después de todos estos años de preparación, puedo responderles: practico la clarividencia real sin cartas.

Después de todo ese camino recorrido y de entender la diferencia que marcó en la vida de las personas, no pude evitar decidirme y dedicarme a la clarividencia como un todo. En el camino de mi experiencia personal comencé a identificar los problemas reales que preocupaban a los consultores. Algunos más graves que otros. A veces solo necesitas una palmada en el hombro para continuar, para saber que lo estás haciendo bien. Otras veces necesitas un guía real, alguien que te muestre el camino a seguir.

Aunque el amor puede ser una gran preocupación personal, no lo es todo. Las dudas en la relación de pareja, los conflictos laborales continuos y los problemas de salud pueden representar 8 de cada 10 consultas. Además, comprar la primera casa para la familia, el primer auto, tomar una hipoteca, todas las decisiones importantes están siempre cubiertas con una gran duda: ¿Será la mejor opción? Grandes problemas, pequeños problemas, todo tiene cabida dentro de la consulta con un psíquico real.

En el ambiente de la videncia profesional también encontré mucha falsedad, gente sin escrúpulos que se enriqueció con esta ancestral profesión y lo peor es que juegan con los problemas de la gente, que se acercan inocentemente a consultar. Una predicción falsa no solo puede dañar, sino que puede acabar con la vida de una persona.

Los verdaderos profesionales respetan la clarividencia como la facultad curativa, orientadora, desprovista de sentido racional, pero eficaz. Las consultas esotéricas, sobre todo las realizadas por teléfono, se han ido desbordando de charlatanes, artistas del engaño que solo buscan su beneficio personal. Debes estar pendiente de los signos, para no dejarte llevar por sus mentiras y evitar que de alguna manera pueda dañar la fe que depositas en el mundo místico y espiritual de la verdadera clarividencia.

¿Cómo distinguir a una vidente real?

Antes de iniciar tu camino por el mundo místico de la videncia deberás aprender a distinguir lo real y desechar a los falsos profetas. Después de escuchar todas las recomendaciones de tus familiares y amigos sobre sus experiencias esotéricas y revisar todas las páginas web, deberás aprender a emplear tu intuición, escuchar dentro de ti el llamado de la verdad y escoger la profesional que contactaras.

Lo primero que notarás es que la videncia real necesita un entorno de paz y tranquilidad, no admite distracciones que la alejen de su objetivo principal: canalizar tu energía y entra en contacto en el plano espiritual.  Una vidente real tiene que concentrarse para llevar sus capacidades de percepción a su máximo nivel, en este sentido trabaja sin gabinete.

El profesional de la videncia está preparado para ofrecer una atención personalizada a sus consultantes, sin gabinete, no son un grupo de personas que entran y salen sin parar.

Sea presencial o por teléfono, la vidente real no necesita de cartas del tarot para canalizar sus visiones. Emplea la más pura conexión espiritual, hace valer su intuición para resolver los aspectos más diversos. A través de tu voz puede ver y sentir tu energía personal. Solo necesita conocer tu nombre y la fecha de nacimiento para activar sus visiones.

Pero la videncia real no tiene un interruptor que le permita activarse o apagarse. Además del entorno de paz, necesita meditar y fortalecerse a nivel espiritual. Es una persona con sentimientos y vida propia que entiende el gran compromiso que tiene con otras personas que decidieron darle su confianza. Ella sabe lo que su palabra en un momento de angustia puede representar; por eso su espíritu necesita estar en paz y tranquilidad.

Al ser un don, la videncia real no se estudia. Aprendemos a asumir con convicción, respeto y mucha humildad el papel que representamos en esta maquinaria mística y espiritual que desencadenamos al hacer una consulta.

Señales de una vidente real

 

  • Siente empatía real al conectarse con el problema de los consultantes. Podrás sentir su preocupación y su fuerza espiritual en el contacto.
  • No pierde tiempo investigando preguntas, buscando información que pueda utilizar para su beneficio. Cuando hay clarividencia real sin letras de por medio, la conexión se hace casi automáticamente y las visiones fluyen como mecanismo de respuesta.
  • Su poder innato de percepción le permitirá detectar mentiras durante la consulta, por lo que se detectará cualquier información falsa sobre por qué se encuentra en medio de un problema, ya sea un delito menor o una infracción a la ley.

  • Podrás sentir la armonía y la paz interior desde el primer contacto
    Esos son signos de la tranquilidad que experimenta al saber que sus problemas están en buenas manos.